Tenerife

15 planes en Tenerife que no salen en TripAdvisor

TripAdvisor tiene 4.200 reseñas del Loro Parque. El guachinche donde los de La Orotava llevan veinte años comiendo el mejor cabrito de…

CompartirWATGTTCOPY

TripAdvisor tiene 4.200 reseñas del Loro Parque. El guachinche donde los de La Orotava llevan veinte años comiendo el mejor cabrito de la isla no tiene ninguna.

Así funciona esto.

Los mejores sitios de Tenerife no tienen perfil en Google, no tienen Instagram y en algunos casos ni siquiera tienen cartel en la puerta. Los conoces porque alguien de aquí te los cuenta. Y eso es exactamente lo que voy a hacer yo ahora. Quince planes que los locales no publicamos porque cuando se llena, pierde la gracia. Pero contigo hacemos una excepción.

1. El guachinche que cierra cuando se acaba el vino

En La Orotava y los alrededores de Icod de los Vinos hay guachinches que abren tres meses al año, solo cuando el vino nuevo está listo, y que no tienen ni web ni Instagram. Preguntas en el barrio, te dicen el sitio y te plantas. Comes lo que hay — carne de cerdo, chistorra, papas arrugadas con mojo — pagas una miseria y te vas con la sensación de haber estado en un lugar que no existe para el mundo exterior.

No hay reserva. No hay carta. No hay opción vegana. Si eso te parece un problema, este artículo no es para ti.

2. Las Teresitas tiene un secreto que los turistas nunca ven

Todo el mundo sabe que Las Teresitas es una de las playas más bonitas de Canarias. Lo que casi nadie sabe es que antes de las diez de la mañana la tienes prácticamente para ti. Sin sombrillas de alquiler, sin chiringuito abierto, con el agua quieta y la luz dorada pegando de lado.

Llevas el café en un termo, te sientas en la arena y te preguntas por qué has tardado tanto en hacer esto. Dos horas después llegan los autobuses y la playa es otra. Pero tú ya has visto la buena.

3. El amanecer en el Teide que no sale en ningún autobús

El amanecer en el Teide está en todas las listas. Pero hay una diferencia enorme entre hacerlo con cincuenta turistas en un autobús y hacerlo por tu cuenta a las tres de la mañana por la TF-21.

Llegas al Parador con el cielo lleno de estrellas — el Teide es uno de los mejores puntos de observación astronómica de Europa, y eso no es marketing — y esperas. Sin guía, sin auriculares, sin nadie explicándote nada. El frío pega. Cuando el horizonte empieza a ponerse naranja entiendes por qué la gente repite. Y por qué no lo cuenta demasiado.

4. Lapas en San Andrés un domingo al mediodía

San Andrés está a diez minutos de Santa Cruz en guagua y parece otro siglo. Pueblo de pescadores pegado a Las Teresitas, restaurantes de toda la vida con el mar delante, carta sin código QR y camareros que ya saben lo que vas a pedir antes de que lo digas.

Lapas a la plancha con mantequilla y limón, vieja con papas y mojo, una cerveza fría. Un domingo al mediodía esto es lo más cerca que vas a estar de entender qué significa vivir en Tenerife. Sin exagerar.

5. El Barranco de Masca sin el autobús de Los Gigantes

Masca tiene fama y es merecida, pero la mayoría lo hace en excursión organizada desde Los Gigantes y se pierde la mejor parte: llegar al pueblo desde arriba, por la carretera que bordea el macizo de Teno, con La Gomera al fondo y el barranco abriéndose debajo.

Para en el mirador antes de bajar. Date un rato ahí sin hacer fotos — bueno, una sí. Luego baja al barranco con tiempo. Y no vayas en agosto.

6. Los acantilados de Los Gigantes desde el agua, no desde el paseo

Los acantilados de Los Gigantes miden entre 300 y 600 metros. Vistos desde el paseo marítimo impresionan. Vistos desde un kayak al nivel del agua, con la pared de roca volcánica negra delante y el sol saliendo, son otra cosa completamente.

Hay empresas pequeñas en Puerto de Santiago que alquilan kayaks antes de que lleguen los barcos turísticos. Esa diferencia de una hora lo cambia todo: tienes el agua y los acantilados para ti. Prepara los brazos.

7. La Laguna un miércoles de mercado, no un sábado de turismo

La Laguna es Patrimonio de la Humanidad y los fines de semana lo paga. Entre semana es otra ciudad: más tranquila, más de barrio, más de verdad. El Mercado Municipal un miércoles por la mañana tiene una energía que no se explica con palabras.

Gente mayor comprando verdura de temporada. La señora del puesto de queso que te da a probar sin que lo pidas. El bar del fondo con el café más barato de toda la isla. Si quieres saber cómo vive la gente en Tenerife de verdad, ese mercado un miércoles te lo explica mejor que cualquier guía.

8. Las piscinas de Garachico cuando se va el último turista

El Caletón, las piscinas naturales de Garachico, es uno de los sitios más fotografiados de Tenerife. De día hay cola para hacer la foto. Al anochecer, cuando el último turista se ha marchado y el pueblo está tranquilo, las piscinas son tuyas.

El agua sigue caliente por el sol del día. Las luces del pueblo se reflejan en las pozas de lava. El Atlántico rompiendo contra las rocas. Hay cosas para las que no existe filtro de Instagram que las mejore.

9. Benijo: ni te la digo pero te la digo

Pasado Taganana, al final de una carretera que parece que no lleva a ningún sitio, está Benijo. Arena negra volcánica, olas grandes, los Roques de Anaga de fondo y, dependiendo del día, cuatro personas o ninguna.

No tiene chiringuito. No tiene parking asfaltado. No tiene nada de lo que hace que una playa salga en las guías. Por eso es perfecta. Lleva comida, lleva agua, lleva tiempo. Y si vas al atardecer y el cielo se pone del color que a veces se pone en el norte de Tenerife, ya me contarás.

10. La Noria un viernes: donde Santa Cruz demuestra que sí sabe

Si alguien te dice que Santa Cruz no tiene vida nocturna, es que no ha ido a La Noria. Bares pequeños, música en directo algunos fines de semana, precios que no arruinan la noche y un ambiente que mezcla edades y tribus sin que nadie lo haya planificado.

Empieza con tapas en el entorno del Mercado de Nuestra Señora de África, sigue por La Noria cuando anochezca y ya verás dónde acabas. Esa es exactamente la gracia: no saber dónde acabas.

11. El mirador de Jardina cuando necesitas resetear la cabeza

Entre La Laguna y el monte, por la carretera que sube hacia el bosque de La Esperanza, hay un mirador que se llama Jardina. Desde ahí se ve La Laguna entera, el valle, la costa y en días claros hasta Gran Canaria.

No hay nada alrededor. No hay bares ni tiendas de souvenirs. Solo el mirador, el viento y la vista. Es el tipo de sitio al que vas cuando necesitas pensar y no tienes ganas de hablar con nadie. Tenerife tiene varios así. Este es el mejor.

12. Una bodega pequeña del Valle de La Orotava que no vende online

Los vinos de Tenerife tienen D.O. propia — varias, de hecho — y los del Valle de La Orotava son de los mejores de Canarias. Hay bodegas de familia que no exportan ni venden online: lo que producen se lo beben aquí.

Llama antes de ir, pregunta si puedes visitar y probar, y casi siempre te reciben sin problema. El vino es bueno, el precio es razonable y la conversación con el bodeguero vale más que cualquier cata organizada con sommelier y maridaje de cinco platos.

13. El charco de La Laja: la playa que no es playa pero es mejor

En el norte de Tenerife no hay playas de arena fina, pero hay charcos naturales que las mejoran. El de La Laja, en San Juan de la Rambla, es uno de los más bonitos y menos conocidos: agua del Atlántico entrando y saliendo entre rocas volcánicas, color azul profundo, y en temporada baja puedes estar dos horas sin que llegue nadie más.

Ve entre semana. Lleva algo de comer. Olvídate del reloj. Es el tipo de plan que en Tenerife tenemos la suerte de poder hacer cualquier día del año.

14. El sendero de Afur a Taganana: tres horas que valen la vuelta

La mayoría de la gente ve el Parque Rural de Anaga desde el mirador de Cruz del Carmen y ya está. Error. El sendero que baja desde Afur hasta la playa de Taganana por el interior del barranco es uno de los mejores planes de la isla para quien le gusta caminar: laurisilva milenaria, silencio, agua corriendo por el barranco en invierno y una playa de piedras al final que parece el premio.

Tres horas de bajada. La vuelta la haces en taxi o quedas que te recogen. No intentes subir caminando — el premio ya lo has ganado.

15. El mercadillo de Los Patos: el plan que no le cuentas a todo el mundo

El mercadillo de Los Patos, cerca de La Laguna, es uno de esos sitios que los locales guardamos un poco porque cuando se llena pierde la gracia. Productores con quesos artesanos de las islas, miel de palma, cerámica hecha aquí, ropa de segunda mano y gente que va más a socializar que a comprar.

El domingo por la mañana, con un café en la mano, viendo a familias, jubilados y gente joven mezclados sin que nadie lo haya organizado así — ese es el Tenerife que no sale en TripAdvisor. Ese es el que merece la pena.

¿Y ahora qué? Guarda esta lista, compártela con quien sepa apreciarla y la próxima vez que alguien te pregunte qué hacer en Tenerife, mándasela. Que los mejores planes de esta isla se siguen pasando de persona a persona, como siempre ha sido.

En Canariame seguimos buscando esos sitios. Si quieres ser el primero en enterarte, suscríbete a nuestra newsletter de los viernes. Una historia, un plan y un consejo. Cero spam, cero postureo.

Deja tu opinión

Los viernes, en tu correo.

Una historia, un plan y un consejo. Cero spam, cero postureo. 18.430 isleños suscritos.