Tenerife

Hacer amigos en Tenerife después de los 30: lo que nadie te cuenta (y lo que sí funciona)

Nadie te lo dice cuando cruzas la treintena, pero hacer amigos nuevos de verdad — no conocidos de gym, no compañeros de…

Ilustración de cómic español: mujer segura y estilosa en el inicio de una ruta de senderismo en Tenerife con el Teide al fondo, mientras a su espalda un grupo caótico de excursionistas hace el ridículo
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Nadie te lo dice cuando cruzas la treintena, pero hacer amigos nuevos de verdad — no conocidos de gym, no compañeros de trabajo con los que quedas una vez — es probablemente lo más raro que te puede pasar en Tenerife después de los 30.

No porque la gente sea antipática. Es que los círculos llevan años cerrados, los planes se hacen por WhatsApp con los de siempre, y presentarte en un sitio nuevo solo con ganas de conocer gente suena a algo que solo hacen los recién llegados de la Península o los guiris en su primer invierno en el sur.

Pero hay gente haciéndolo. Y hay sitios donde funciona.

El problema que nadie nombra

En Tenerife los amigos se hacen en el instituto o en la universidad. O en el trabajo de los veinte y pico. O viviendo de piso con gente que luego se convierte en la cuadrilla para siempre. A partir de los 30, esos canales se cierran solos y sin avisar.

El trabajo ya no mezcla tanto — cada uno come en su mesa, lleva auriculares, se va corriendo a buscar a los niños. Los compañeros de clase llevan años en sus propias vidas. Y la ciudad, que en otras épocas te presentaba gente sin que tuvieras que hacer nada, ahora parece que no te ve.

El resultado es que mucha gente en Tenerife — sobre todo quien ha vuelto de vivir fuera, quien se ha divorciado, quien se ha mudado de isla — lleva meses o años con menos vida social de la que querría, sintiéndose un poco ridícula por no saber cómo resolverlo.

Lo bueno es que eso significa que hay un montón de gente en la misma situación. El truco está en saber dónde están.

Los grupos de senderismo no son lo que parecen

Senderismo en Tenerife es la actividad que tiene más participantes activos de toda la isla. Hay grupos en todas las redes, excursiones casi todos los fines de semana, y una mezcla de gente que va desde los veinte hasta los sesenta y tantos.

Pero la razón real por la que el senderismo funciona para conocer gente no es la naturaleza ni el ejercicio. Es que cuatro horas caminando juntos producen más conversación real que cuatro meses de quedadas en bares. No hay música alta, no hay que mirar a quién pedir la siguiente ronda, no hay presión de ser gracioso o atractivo. Hay tiempo para hablar y silencio para no tener que hacerlo.

Los grupos más activos en la isla: Senderismo Tenerife en Facebook, Wikiloc tiene rutas con grupos asociados, y el Cabildo organiza excursiones gratuitas por el Teide y la Dorsal que conviene vigilar. Los grupos mixtos en Meetup.com Tenerife también organizan salidas con perfil más cosmopolita — mezcla de locales y extranjeros, buen nivel de inglés si lo necesitas.

El secreto de las clases que duran más de un mes

Una clase de una sesión no sirve para hacer amigos. Una clase que te compromete durante tres meses, sí.

No porque vayas a hacer amigos del alma de tus compañeros de yoga. Sino porque la repetición — ver a las mismas caras martes y jueves durante doce semanas — produce algo que en psicología se llama familiaridad: esa sensación de que ya te conocen aunque no hayan hablado contigo mucho. Y esa sensación es la base sobre la que se construyen las amistades reales.

En Tenerife funciona especialmente bien con: surf (las escuelas de Las Américas y El Médano tienen nivel de vida social propio), escalada (el rocódromo de La Laguna tiene una comunidad pequeña y cohesionada), cerámica y talleres de arte (los del barrio de La Candelaria), clases de baile que no sean de salón — los de bachata social en Santa Cruz tienen un nivel de mezcla de gente muy alto.

La clave: apuntarte a algo que te guste de verdad. Si te aburre la actividad, te aburres en la clase, y la gente lo nota.

Los bares donde la gente va a quedarse, no a pasar

Hay bares en Tenerife que son terminales de paso — entras, tomas algo, te vas. Y hay bares que son comunidades. La diferencia, a veces, no se ve desde fuera.

En Santa Cruz: La Tasca Canaria en La Laguna tiene un ambiente de habitués que lleva años consolidado, el tipo de bares donde si vas tres veces ya te saludan por el nombre. La Noria y los alrededores de la Plaza del Cristo tienen terrazas donde la gente se sienta a pasar la tarde, no a hacer una ronda rápida. El Mercado de Nuestra Señora de África los sábados por la mañana mezcla gente de barrios distintos con una naturalidad que no tiene ningún otro sitio en la capital.

En el sur: el ambiente social de El Médano es diferente al del resto de la costa. Es una villa pequeña con comunidad real — kitesurfistas, trabajadores del turismo que han echado raíces, artistas. El bar El Cabezo en el paseo es el punto de encuentro de la gente que lleva allí, no de la que está de paso.

La estrategia: elige uno, ve más de una vez, a la misma hora, los mismos días. La constancia en un bar pequeño vale más que la visibilidad en uno grande.

Las asociaciones que nadie busca en Google

Hay una capa de vida social en Tenerife que no sale en ninguna guía y que tiene un nivel de compromiso muy alto: las asociaciones de voluntariado, los grupos de teatro aficionado, los coros, los clubes de lectura de barrio, las asociaciones de vecinos activas.

No son glamurosas. No generan contenido de Instagram. Pero tienen algo que casi ninguna otra opción tiene: gente que se compromete a algo más allá de sí misma, que aparece semana tras semana, que tiene un proyecto común.

Algunas con más actividad en la isla: Proyecto Hombre Tenerife tiene programas de voluntariado con perfil muy variado, Cruz Roja Tenerife tiene grupos de acción social que salen juntos al campo regularmente, y el Ayuntamiento de Santa Cruz tiene un directorio de asociaciones ciudadanas activas que casi nadie consulta y que tiene opciones para prácticamente cualquier interés.

El perfil de gente que va al voluntariado no es el mismo que el del gym. Suele ser más reflexivo, más dispuesto a conectar de verdad, menos preocupado por la imagen. Si eso encaja contigo, es probablemente la opción con mejor ratio de amistades reales por hora invertida.

Lo que no funciona (aunque parezca que debería)

Las apps de amistad — Bumble BFF, Meetup, Patook — existen y en teoría deberían funcionar. En Tenerife el problema es la masa crítica: hay poca gente activa en la isla, las propuestas de quedada quedan sin respuesta, y las que llegan son de gente que lleva tan poco tiempo en la isla que ella misma no tiene red todavía.

Las redes sociales de grupos generales — Facebook grupos de «Tenerife eventos», Instagram de planes locales — tampoco producen amistades directas. Sí producen información sobre dónde ir. El paso de seguir un evento a conocer a alguien en él tienes que darlo tú.

Y las quedadas de networking — esas que tienen canapés y tarjetas de visita — producen exactamente lo que producen: contactos profesionales, no amigos. Si lo que buscas es vida social real, el networking no es el camino.

La única regla que funciona siempre

Vuelve. Vuelve al mismo sitio, con la misma gente, más de una vez.

Los amigos no se hacen en un encuentro. Se hacen en el tercero, o el quinto, o el décimo. En el momento en que alguien te ve llegar y piensa «ah, mira, ya está aquí». En Tenerife eso tiene un nombre: ser de los de siempre. Y ser de los de siempre en un sitio — un grupo de senderismo, una clase de surf, un bar de barrio — es la única forma real de construir algo.

Lo difícil no es encontrar el sitio. Lo difícil es tener la paciencia de volver cuando los primeros intentos no producen nada. Pero casi siempre producen algo. Solo que más tarde de lo que esperabas.

Y si quieres ir encontrando gente en Tenerife mientras tanto — gente que también está buscando algo más que una quedada de WhatsApp — en Canariame encontrarás perfiles de la isla que buscan lo mismo. Apúntate a la newsletter abajo.

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